El Movimiento Como Alimento y Las Píldoras para Salir de la Matrix Dominante



Hablar en la matriz dual de las formas y conceptos sobre que los seres vivos nacidos y transformados desde eones por la fuente biológica ancestral somos entramados de microorganismos, colonias de subsistemas que funcionan como un todo interconectado es bastante claro hoy. Mas no es tan claro cuando nos ocupamos de indagar en las cualidades psicokinéticas del ser humano, sobre todo y casi exclusivamente en el ser humano actual a gran escala, Homo egoicus modernizadus, en potencia hacia Homo poderosus divinus.


Con lo que respecta al movimiento en sus características neurofisiológicas, ecoetológicas, y de integración estructural, la mayor parte de la población se halla analfabeta. No es tan fácil de percibir para él o la que esté inmers@ en el paradigma civilizatorio dominante caduco. A algunos audaces o quizás más despiertos hermanos y hermanas, se nos ha encomendado la misión de ser catalizadores de salud a través del movimiento en estos tiempos. En estos círculos se activan las oportunidades de apreciar el fenómeno observado en el resto de la población humana clasificada anteriormente.


De los puntos más esenciales a remarcar es dar cuenta de cuánto, cómo y cuándo, nos movíamos cuando éramos niños, y compararlo a nuestra actividad psicokinética actual, sea cual sea la edad cronológica que usted tenga.


Con esta simple comparación estamos resquebrajando de un solo hachazo, quizás decenas o cientos de dogmas hegemónicos que nos han tornado autómatas ciegos al aceptar como normal un comportamiento que en la naturaleza primigenia ancestral humana, animal y viva, jamás debería de ser “normal”, y de hecho todo parece ser que jamás fue así.


“Normal no es sinónimo de bueno, sino de frecuente” (Ernesto Prieto Gratacós). Y dentro de las “virtudes infortuitas” más profanas del programa civilizatorio encontramos la validación autómata de comportamientos humanos sustentados en una moral, valorización social, ética o vaya a saber qué argumento sobre qué gigante con pies de barro, basado en un muy sospechoso origen de “principios humanos”.


Identificar estas frecuencias enceguecedoras, automatizantes y controladoras del comportamiento humano por el “bien social y el progreso” es ejercicio consciencial fundamental para aquel o aquella que la chispa de la liberación toque las puertas de su corazón.

Ya no habría demasiado “tiempo” (léase energía vital libre y real) para invertir desde lo humano en analizar demasiado historicismos, idealismos, constructivismos, y sobre todo entre una larga lista de “ismos”, en científiquismos y en academicismos. Para apuntalar este hecho tan claro para una gran urdimbre humana en la matriz terrestre actual.


Una vez observado este hecho, se puede accionar el ejercicio de vivir desde otros “lugares” / “aristas” dentro pero fuero de un sistema de vida que claramente olvidó principios y leyes universales y ha directamente pisoteado la lógica biológica sin volver a mirar hacia el suelo, o mirándolo a un “solo ojo consciencial”. Los puntos de convergencia primariamente pueden establecerse en los intersticios de la matriz dominante, sobre todo en mundos circundantes/esferas de realidad donde se aprecien y florezcan los vínculos humano-humano y humano-naturaleza.


Pudiendo abarcar más amplitud en esta línea narrativa basada sabiamente en la experiencia consciencial subjetiva y sobre la de otros prójimos, nos tomamos la amorosa atención en detenernos en el componente motriz del ser humano, para abocar grandes principios y razones desde actos y realidades muy simples.




El ser humano moderno actual a gran escala se haya desconectado de su fuente primordial ancestral, y vive una catástrofe psicomotriz.


La vida mundana, el consumismo ciego y obtuso y la tecnodirección exacerban estos efectos que a corto, mediano y largo plazo degeneran y flagelan la biología humana en todas sus expresiones.


Nosotros como tribu abanderamos no desde hace dos noches, el “ConTribuIr”, invitando a observar, observándonos a nosotros mismos y a nuestros más próximos, sobre estos hechos, y poco a poco, a medida que la bioconsciencia va tomando las riendas de su carruaje nuevamente como siempre debería haber sido, accionar hacia el retorno a la salud ancestral a través del movimiento.


El movimiento debe ser de adentro hacia afuera y progresivo, mas firme en su amorosa disciplina de volver a la fuente.



Nicolás Ogues

Técnico en Fitness (IUACJ)

Entrenador de Físicoculturismo y Bodyfitness (ENADE)

FRC®ms (Functional Range Conditioning Mobility Specialist)

Estudiante e Investigador de Biología Humana (UdelaR)

Director y Fundador de NOHMS













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